La receta de hoy es todo un clásico en
la elaboración de bizcochos. Se trata de un bizcocho con sabor a limón y
realizado con aceite de oliva, lo que le aporta una textura muy jugosa. Su
elaboración es bien sencilla, además como instrumento medidor se utiliza el mismo
recipiente del yogur, lo que facilita la tarea preparación de la masa.
En esta ocasión he dividido el total de
la masa en dos y he horneado dos bizcochos de 400 gramos cada uno, sin embargo
con la receta que os dejo obtendréis el doble de bizcocho del que aparece en la
foto.






